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Bosch-10

Jaume Plensa

1995
Resina de poliéster y metal
Medidas: 218x200x7,5 cm
A.C.A.C. Colección BBVA

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Procedencia:
Col. artista / Gal. Toni Tàpies Ediciones T, Barcelona / C.A.C.- Museo Patio Herreriano, Valladolid

Firma:
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Exposiciones:
1996-97 Fundació Joan Miró, Barcelona, nº cat. 36 / 2002 Arte en España, 1977-2002, Sala de Exposiciones Manege, Moscú

Bibiliografía:
Arte en España 1977-2002. Obras de la Colección Arte Contemporáneo del Patio Herreriano, Museo de Arte Contemporáneo Español de Valladolid, Ministerio de Asuntos Exteriores, Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior, 2002, 10 y 68-69, rep. c; Jaume Plensa, París, Galerie Nationale du Jeu de Paume, 1996-97, 69, 80 y 120, rep. c; Museo Patio Herreriano. Arte Contemporáneo Español, Colección Arte Contemporáneo y Ayuntamiento, Valladolid, 2002, 232, rep.c.

Comentario:
La obra de Jaume Plensa adoptó en los años noventa un carácter más conceptual. La escultura siguió siendo para él memoria, tiempo y emoción, escala humana y palabra, pero derivó hacia formas menos orgánicas en las cuales desapareció lo antropomorfo, aunque no la referencia última al ser humano. Sus esculturas, que en muchas ocasiones se despliegan en el espacio como elementos diferentes de un mismo cuerpo, adoptan geometrías y formas solo en apariencia más racionales que las anteriores creaciones en hierro. En su investigación de materiales para hallar un vehículo más apropiado a cada momento expresivo, Plensa utiliza la resina de poliéster en un momento en que su obra se abre a la luz, la transparencia y la traslucidez. Bosch-10 responde a este nuevo impulso. En ella prima la forma geométrica, y su perímetro metálico ciñe un plano transparente de resina en cuya parte superior está inscrito en mayúsculas el nombre del pintor El Bosco, y en la parte inferior, el número 10. Tanto esta escultura como Broodthaers-12, también en la colección C.A.C.-Museo Patio Herreriano, corresponden a un conjunto realizado en 1995, dedicado a nombrar a los artistas del pasado y del presente que más han incidido en la trayectoria creativa de Plensa. El proyecto de este homenaje se desplegó, además de en estas piezas, en varios conjuntos de obras. Islas I, de 1995, contenía los nombres de setenta y cinco artistas en otras tantas botellas de cristal transparente. En Islas II, de 1996, solo los nombres en resina se disponían recorriendo la parte alta de las paredes de una sala, y en la instalación Isole a Gubbio, también de 1996, los nombres estaban grabados sobre placas de hormigón apiladas. Diferentes materializaciones de palabras significativas que contenían un diálogo de Plensa con su memoria. El número de orden no corresponde a cronologías históricas, pues todos los artistas comparten un tiempo único, mítico para Jaume Plensa. De esta manera, estas diversas "islas" que son cada artista, participan de un sentido único y se transforman en "autorretrato" de Plensa. David, Mondrian, Duchamp, Pollock, Le Corbusier, Friedrich, La Tour, Giotto, Kahlo, etc. se convierten en presencias activas gracias a sus nombres. Para Plensa la palabra forma parte de la escultura como un material más, pero el nombre se incrusta en la resina o en el hierro como una especie de invocación y presencia que actualiza la memoria y su propia existencia como artista. CB

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