Logotipo del Museo Patio Herreriano
Ayuntamiento de Valladolid

ÁNFORA, GROTESCO, ARMAZÓN, MANIQUÍ. Una exposición sobre pedagogía. Antonio Ballester Moreno / Ángel Ferrant

31-10-2019

ÁNFORA, GROTESCO, ARMAZÓN, MANIQUÍ. Una exposición sobre pedagogía. Antonio Ballester Moreno / Ángel Ferrant
Salas 6 y 7 del 19 de octubre de 2019 al 16 de febrero de 2020

[English version below]

Hace unos meses, el Museo Patio Herreriano cursó una invitación a Antonio Ballester para el estudio del Archivo Ferrant, que forma parte de la Colección Arte Contemporáneo. El artista centró su interés en las metodologías pedagógicas de Ferrant, que en el año 1931 publicó un texto de enorme relevancia titulado “Diseño de una configuración escolar”, que vino a derrocar muchas de las convenciones pedagógicas arraigadas desde hacía tantos años en la enseñanza artística en nuestro país. Como explica Javier Arnaldo, una de las máximas autoridades en la obra artística y pedagógica de Ferrant, el artista abogó por una “formación no autoritaria basada en el principio de libertad expresiva” con un sistema dividido en tres fases. La primera de ellas, o curso de iniciación, estaría basada en la “experimentación y el juego con formas y materiales”; la segunda y la tercera explorarían el tránsito entre intuición y conocimiento. El texto de Ferrant, prosigue Arnaldo, nunca fue implementado por estamento público alguno pero es una importante constatación de la “simbiosis entre el sentido de la creación artística que le persuadía y la dinámica de aprendizaje requerida por el arte” que forjó todo su pensamiento.

En 1935, Ángel Ferrant diseñó unas pequeñas piezas de cartón de formas y tamaños diversos, algunas siguiendo patrones geométricos básicos y otras algo más caprichosas y complejas. El artista sugería a los jóvenes que ensamblaran estas piezas para componer figuras a su antojo en libres ejercicios combinatorios. Ferrant llamó “Arsintes” a este juego, una palabra que mezcla los conceptos de “arte” y de “síntesis”. Son once grupos de cartones recortados, todos ellos pertenecientes al Archivo Ferrant, de los cuales cuatro, titulados “Ánfora”, “Grotesco”, “Armazón” y “Maniquí”, son los que utilizó con mayor frecuencia, como delatan los muchos dibujos que realizó con ellos como fuente.

Algunas de las formas de los “Arsintes” son ahora el leitmotiv de esta exposición, o, más, bien, de la museografía de esta exposición. Construidas por el carpintero vallisoletano Jesús Morejón, las peanas de madera que pueblan el espacio expositivo siguen los patrones diseñados por Ferrant. Sobre ellas se exhiben esculturas de Ferrant y documentación de sus experimentos pedagógicos junto con objetos realizados por niños en los diferentes talleres organizados por Antonio Ballester, para quien, como para Ferrant, el arte y el aprendizaje son una misma cosa. Así, como si se evaporaran los 85 años que han pasado desde entonces, los “Arsintes” de Ferrant invitan hoy de nuevo a abrir nuevos caminos en la enseñanza artística, como bien revelan los trabajos de niñas y niños de Madrid, México o Brasil, con quienes Antonio Ballester ha compartido la inquietud crítica y social que entonces compartió también Ferrant con las niñas y niños de aquellos convulsos tiempos.

A few months ago, Museo Patio Herreriano invited Antonio Ballester to visit Archivo Ferrant, one the gems of the Colección Arte Contemporáneo, housed in this museum. Ballester focused on Ferrant’s pedagogical procedures. In 1931, Ferrant published an immensely relevant text, Diseño para una configuración escolar, that brought down many of the conventions around pedagogy so firmly rooted in academic artistic teaching. Javier Arnaldo, one of the most relevant experts on Ferrant, explains that the artist soon adopted a “non-authoritarian position based on the principle of expressive freedom” that he designed in three phases. The first one, that of initiation, was focused on experimentation and games with forms and materiales. The following two would be would be an examination of the transition between intuition and knowledge. Ferrant’s text was never actually set in motion by Spain’s the public administration but it remained a key evidence of the duality between the artistic creation he defended and the pedagogical dynamics required by art that structured his thinking.

In 1935, Ferrant designed small pieces of an array of cardboard pieces. Some were made following basic geometric patterns while others were more complex and capricious. Ferrant suggested the young pupils to freely create shapes in a combinatory exercise. These small cardboard pieces and the exercises were called “Arsintes”, which is the blend of two concepts: “art” and “synthesis”. There were 11 groups of cardboard pieces but Ferrant used mainly 4 of them. He gave each of these 4 groups the following titles. “Ánfora”, “Grotesco”, “Armazón”, “Maniquí”. They now give their names to the title of our exhibition.

Some of these little cardboard shapes are now the leitmotiv of our exhibition, or, rather, of the museography of our exhibition. Designed by local carpenter Jesús Morejón, the wooden plinths that are scattered around the exhibition space follow the patterns devised by Ferrant in his “Arsintes”. On these pedestals Ferrants’s sculptures, drawings, photographs and archival material are shown alongside different drawings, paintings, sculptures or object made by the kids that participated in the many workshops conducted by Antonio Ballester, an artist for whom art and pedagogy were, as Ferrant also held, one very same topic. Ferrant’s “Arsintes”, are now, 85 years afterwards, reinterpreted by the contemporary concerns of Antonio Ballester’s take on artistic education. His workshops with kids in Madrid, Mexico or Brazil, just to name only a few of the many different contexts he has worked in, evince the close ties between the two artists.