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IREMOS AL SOL

Regina Gimenez
Fecha:
Del 19 de septiembre de 2020 al 17 de enero de 2021
Lugar:
Sala 8

[English version below]

Después del primer capítulo dedicado a Ángeles Marco y José Díaz, cuyo diálogo pudo verse en este mismo espacio en el verano de 2019, esta segunda entrega de la serie Encuentros vuelve a poner en relación obras emblemáticas de nuestra colección con el trabajo de artistas destacados del panorama actual. Así, el trabajo pictórico de Regina Gimenez (Barcelona, 1966) se enfrenta, o reacciona, a Costume de Sport, de Sonia Delaunay, una sucinta acuarela realizada en 1915 que reúne muchos de los aspectos más relevantes en la obra de la artista de Odessa.

La obra de Regina Gimenez pertenece al ámbito de la abstracción, algo que parece un hecho irrefutable, pues es en la exploración de la geometría y del color donde residen sus inquietudes estéticas. Tendemos a asumir la abstracción en términos de ilegibilidad, como un espacio opaco que produce una distancia que se nos obliga a salvar a partir de un ejercicio sensitivo e intelectual, pero su obra proyecta una poderosa impronta empático-afectiva que con los años se ha convertido en una de sus más nítidas señas de identidad.

Su trabajo destila un interés por los saberes populares y la pedagogía. ¿Qué entendemos por “saberes populares”? Podríamos definirlo como un acercamiento a modelos de enseñanza basados no tanto en cánones formativos como en registros ficticios y recursos domésticos; una inclinación hacia la literatura y la ilustración infantiles o a la utilización de materiales divulgativos más ligados a lo visual que a lo teórico. Bajo esta luz, disciplinas como la geografía o la ciencia son interpeladas por la artista, que sistematiza sus elementos formales y enfatiza su condición simbólica. La referencia a Delaunay se encuentra en el modo en que ambas artistas desdibujan los límites entre lo pictórico y lo teatral, disciplinas que, en sus respectivas obras, devienen una misma cosa. Significativamente, en el título del proyecto, “Iremos al Sol”, reconocemos un guiño a la célebre biografía de Delaunay, “Nous irons jusqu’au soleil”.

La muestra se enmarca en la voluntad del Museo Patio Herreriano de explorar las diferentes posibilidades expositivas que brindan las relaciones entre el arte y la pedagogía, algo que ya afloró en nuestro programa con la exposición en la que Antonio Ballester Moreno revisitó el legado de Ángel Ferrant. Hay en la obra de Gina Gimenez y en la de Ballester Moreno un interés compartido por formas básicas y colores planos, pero unas y otros rehuyen el acabado depurado, impecable, pues se instalan, por el contrario, en superficies ásperas y toscas, yutes y barros en el madrileño y maderas o rugosos tejidos en la catalana. Ambos artistas trabajan a partir de fórmulas que nacen de la reiteración de los motivos, que en el caso de Gimenez remite a una tradición estética de su entorno, Barcelona, de fuerte raíz conceptual.

Toda la obra de Gina Gimenez se ha fraguado, decíamos, a partir de la observación de formas pedagógicas subalternas. Una visita a su estudio constata la seducción que producen manuales y libros infantiles dedicados a la astronomía o a la geografía del mundo. Este material sirve a un mismo tiempo como iconografía y como soporte, pues no es infrecuente que pinte sobre tapas arrancadas de libros cuyas imágenes originales re-evalúa mediante su ya característico espectro cromático. El sol como astro y como fuente de luz es un motivo reiterado. En su concienzuda búsqueda, visible en el carácter serial de toda su obra, nos asomamos a una voluntad de presentar el conocimiento bajo una lógica y una organización metódica. Si no fuera por el uso del color diríamos que es una organización que rehuye lo extravagante.

Secuencias de circunferencias de tamaño decreciente acaparan buena parte de su universo. Nacen de plantillas de metacrilato que ha creado la propia artista y que ha dispuesto en la sala para que sean utilizadas por quienes así lo deseen en un espacio dedicado a la especulación formativa. Mediante la utilización de estas plantillas, Gina Gimenez ha configurado un universo formal y también una suerte de vocabulario a partir de la concatenación de signos que aparecen con reiteración en sus maderas, lienzos, grabados o tejidos. En esta muestra vallisoletana, el tejido es protagonista, con grandes superficies que cuelgan de los altísimos techos de la sala 8, y que transforman notablemente el espacio, sometido ahora a una teatralización radical.

Encounters #2 Regina Gimenez / Sonia Delaunay. Towards the Sun
Room 8
From 19 September 2020 to 17 January 2021

After the first chapter devoted to Ángeles Marco and José Díaz, whose dialogue could be seen in this same space in the summer of 2019, this second installment of the Encounters series once again brings together emblematic pieces from our collection with the work of outstanding artists on the current scene. The pictorial work of Regina Gimenez (Barcelona, 1966) confronts, or reacts to, Sonia Delaunay's Costume de Sport, a succinct watercolour painted in 1925 that evidences many of the most relevant aspects of the artist from Odessa’s work.

Regina Gimenez’s work belongs to the field of abstraction; this seems to be an irrefutable fact since it is in the exploration of geometry and colour that her aesthetic concerns lie. We tend to think of abstraction in terms of illegibility, like an opaque space that produces a distance we are forced to cross by means of a sensitive and intellectual exercise, but her work projects a powerful empathic and affective imprint that over the years has become one of her clearest signs of identity.

Her work distils an interest in popular knowledge and teaching. What exactly do we mean by “popular knowledge”? We could define it as an approach to teaching models based not so much on canons of training as on fictional records and domestic resources; an inclination towards children’s literature and illustration, and the use of pedagogical materials that are more closely linked to the visual than to the theoretical. Seen in this light, disciplines such as geography and science are challenged by the artist, who systematizes their formal elements and emphasizes their symbolic condition. The reference to Delaunay can be found in the way in which both artists blur the limits between the pictorial and the theatrical, disciplines which, in their respective pieces, become one and the same thing. Significantly, in the title of the project, “Towards the Sun”, we see a nod and a wink to Delaunay’s well-known biography, “Nous irons jusqu'au soleil”.

The exhibition is part of the Museo Patio Herreriano’s desire to explore the different exposition possibilities provided by the relationship between art and education, something that already surfaced in our programme with the exhibition in which Antonio Ballester Moreno revisited the legacy of Ángel Ferrant. In the work of Regina Gimenez and Ballester Moreno there is a shared interest in basic forms and flat colours, but both forms and colours shun a purified, impeccable finish, as they are installed, on the contrary, on rough, coarse surfaces; jute and clay in Ballester and wood and rugged fabrics in Gimenez. Both artists work with formulas that are born of the reiteration of motifs, which in Gimenez’s case refers to an aesthetic tradition in her surroundings, Barcelona, with profound conceptual roots.

All of Regina Gimenez’s work is forged, as we said, from the observation of subordinate teaching forms. A visit to her studio confirms the seduction arising from manuals and schoolbooks devoted to astronomy and the geography of the world. This material serves both as an iconography and as a support, since it is not uncommon for her to paint on book covers torn from books whose original images she re-evaluates through their already characteristic chromatic spectrum. One of her repeated motifs is the sun as a star and a source of light. In her conscientious search, visible in the serial character of all her work, we see a desire to present knowledge under a methodical logic and organization. Were it not for the use of colour we might say that it is an organization that shuns the extravagant.

Sequences of progressively smaller circles take up a large part of her universe. They are born from methacrylate templates that the artist herself creates and which she arranges in the room to be used by those who so wish in a space devoted to formative speculation. Through the use of these templates, Regina Gimenez has configured a formal universe and also a kind of vocabulary from the concatenation of signs that appear again and again in her woods, canvases, engravings and fabrics. In this exhibition in Valladolid, fabric takes the limelight, with large surfaces hanging from the exceedingly high ceilings in room 8, and which remarkably transform the space, now subject to a radical theatricalization.


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