Mariano de Cossío
1890 Valladolid (España)
1960 Valladolid (España)
Biografía:
Nace en el seno de una familia de intelectuales, era hermano de José María de Cossío y Francisco de Cossío. Terminado el bachillerato, decide ir a Madrid a estudiar arquitectura, moviéndose en el ambiente de la Institución Libre de Enseñanza. Los estudios oficiales le resultaron poco atractivos, los abandonará tras tres años, empezando a asistir a clases de pintura e introduciéndose en el ambiente intelectual agrupado en torno a la idea de renovación.
Tras su regreso a Valladolid, y como continuación a sus estudios de pintura, visita asiduamente el Museo de Santa Cruz donde copia las tallas de los grandes maestros. El entusiasmo inicial decae tras su matrimonio, aunque son frecuentes sus viajes a Madrid donde tuvo una estrecha relación con varios de los miembros de la Generación del 27 y con el grupo vanguardista que residía en la Residencia de Estudiantes.
El estímulo decisivo para volver a dedicarse íntegramente a la pintura fue la llegada a Valladolid del pintor inglés Cristóbal Hall, de quien se hizo gran amigo y a quien consideró siempre como su verdadero maestro. Su primera exposición individual, en el Museo de Arte Moderno de Madrid en 1928, tuvo gran éxito, participando en el X Salón de Otoño de 1930.
A principios de 1936 oposita a la cátedra de Dibujo en Enseñanzas Medias, eligiendo la plaza en La Laguna. Desde 1940 reside en Tenerife donde ejerce la docencia. Apartado de los ambientes centrales y oficiales, su figura se fue diluyendo y cayendo prácticamente en el olvido.
Encuadrado en la figuración renovada que se alejaba del academicismo, en auge en Europa en el periodo de entreguerras, fue uno de los representantes de las influencias del movimiento Nueva Objetividad alemán, estando su pintura en la línea de la que practicaron Josep de Togores, Ponce de León, Rosario de Velasco, Jorge Oramas y Ángeles Santos.
Los temas de sus cuadros proceden de su entorno más cercano, huyendo en sus retratos del convencionalismo a través de la originalidad de sus composiciones, la precisión en el dibujo y los contrastes y juegos de luces. Durante su primera etapa realizó una serie de bodegones, naturalezas muertas y floreros de gran modernidad, dedicándose más al retrato a partir de la década de 1930.