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Presentación del Nuevo Montaje Expositivo de la Colección Permanente |
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Ayer, miércoles 16 de mayo fue presentada a los medios de comunicación de la región, el nuevo montaje de la Colección Permanente del Museo Patio Herreriano.
La exposición está organizada en torno a cinco nuevos ámbitos representados en las salas 3, 4, 5, 6 y 7 que enlazan con las primeras obras de la Colección (1918), referidas a las vanguardias históricas ubicadas en las salas 1 y 2.
Las nuevas salas proponen una lectura tanto histórica como temática con la muestra de algunas obras que no han sido nunca expuestas, la mayoría nuevas adquisiciones del año pasado.
De este modo el total de obras expuestas es de 165. La Colección Permanente del museo cuenta en la actualidad con 1.026 obras de 224 artistas diferentes de las cuales 44 son nuevas adquisiciones de los años 2006 y 2007.
La Colección del Museo Patio Herreriano se crea a partir de los fondos de la Colección Arte Contemporáneo. Su formación está determinada por un criterio histórico que permite el seguimiento de los principales artistas y tendencias del arte español de los siglos XX y XXI.
Las obras expuestas por primera vez son:
Sala 1:
Alfonso de Olivares. Composición, 1927.
Carlos Sáez de Tejada. Niña de las máscaras, 1924.
José Caballero. Ciudad Universitaria, 1939.
Sala 2:
Ángel Ferrant. Cabeza de mujer, 1940.
Sala 4:
Manuel Barbadillo. Iraina, 1967.
José Maria Bermejo. Serie Pintura continua, nº 6, 2006
Joaquim Chancho. Lineal, 1975.
Benet Rossell. Text Context, 1977.
Soledad Sevilla. Sin título, 1977
José María Yturralde. Estructura (serie cuadrados), 1973.
Sala 7:
Rogelio López Cuenca. I Celebrate Myself, 1988.
NUEVO MONTAJE:
SALA 0. MONTAJE EDUCATIVO
El montaje expositivo de esta sala es un proyecto del área de educación pensado para ser utilizado como herramienta de trabajo en el desarrollo de los programas educativos. Al mismo tiempo puede ser un recurso para el uso de cada visitante individual. Tanto el criterio de selección como su presentación, acompañada de material documental, responde a una intención didáctica. Se han enfrentado obras de periodos distintos con el objetivo de que dialoguen. Es tarea del espectador descubrir las conexiones que pueden darse entre ellas, así como los puntos en que difieren.
A cada grupo de obras se le han asociado un conjunto de imágenes y textos, constelaciones, porque los elementos que las forman se pueden relacionar de manera diferente según el punto de vista. Algunos son referentes de los propios artistas y otros han sido establecidos.
SALA 3: Del cubo al objeto
En la tradición escultórica de las vanguardias el cubo aparece como un fundamento para cualquier trabajador de las tres dimensiones. Desplegar las posibilidades de un simple cubo se convierte en una aventura estética que ha dado lugar a algunas de las obras más importantes del siglo XX. Con el tiempo, artistas más jóvenes retoman las ideas sobre lo elemental de la escultura para ampliar su horizonte y para trabajar sobre contenidos que se van llenando de evocaciones simbólicas, de sugerencias asociadas a la calidad de los materiales y a su valor alegórico y por supuesto a nuevas figuras. Desde la reflexión más arraigada en las formas puras vemos en la escultura contemporánea una especie de metamorfosis en el valor de los materiales y las construcciones que parecen acercarla al objeto. Un objeto sin duda híbrido, a veces cargado de misterio, pero que puede ser entendido en la genealogía del cubo.
SALA 4: Espacios virtuales
La pintura siempre implica una determinada relación con el espacio. Para algunos historiadores lo esencial de la pintura es justamente la relación con el espacio interior del cuadro. Otros consideran que ese espacio se desborda y se llena de referencias y metáforas a pesar de las intenciones de los propios artistas, y que, por lo tanto, las formas nunca son indiferentes al contexto en el que se ubican. En esta sala se han seleccionado obras que proponen sutiles vínculos con el espacio de la representación, con la idea de profundidad en las dos dimensiones, o con las diferentes ordenaciones que puede sufrir un plano, o con los variados matices que nos ofrecen las superficies. No se trata de obras de una expresividad espontánea, sino del meditado análisis del espacio interior de las representaciones.
SALA 5: Fotografía en construcción
Algunos de los temas recurrentes en el uso que los artistas actuales hacen de la fotografía son la arquitectura y los espacios creados en las zonas grises de nuestras ciudades y de sus periferias. Figuras clásicas del paisajismo, como la representación de la ruina, se ven ahora reinterpretadas en los espacios contemporáneos. Por su parte, la propia obra fotográfica adquiere una dimensión vinculada con una escala inédita de las imágenes que la acerca a las formas pictóricas, al cuadro. La alta calidad de las fotografías o su formato, la superficie sintética de las reproducciones, aportan un nuevo paisaje que permite construir entornos visuales imposibles con otras técnicas. Algunos de esos soportes se desarrollan hasta convertirse en instalaciones en las que el contenido fotográfico sitúa al espectador ante una nueva mirada sobre realidades cotidianas, a veces, muy próximas.
SALA 6: El objeto de la representación
Todos los objetos, fuera de su contexto, pueden recargarse con nuevos significados. Si además son manipulados, se cambia su escala o se combinan con otros, automáticamente adquieren nuevos sentidos. Las obras reunidas en este ámbito se conciben como un juego de espejos entre la representación y los objetos. Los reconocemos como tales y al mismo tiempo el artista nos sugiere el salto a otras interpretaciones. La operación metafórica, aparentemente sencilla, tiene consecuencias ineludibles en nuestra manera de mirar las cosas y forma parte del trabajo de los artistas, capaces de modificar con un gesto sencillo el sentido de nuestra percepción. Las obras se hacen portadoras de historias asociadas a su cotidianidad que ahora aparece transformada en el espacio de las salas de un museo.
SALA 7: Imagen - medio - mensaje
Las imágenes contienen códigos, unas veces explícitos y otras ocultos, como si se tratara de verdaderos jeroglíficos. Saber leer las imágenes se ha convertido en una necesidad en un mundo mediado por ellas. No es casual que se denomine "medios de masas" a las nuevas vías de producción de mensajes colectivos porque actúan como intermediarios entre nosotros y la realidad. Los artistas no son ajenos a esta situación y toman los códigos de las imágenes contemporáneas como materiales que nos obligan a leer entre líneas, a utilizar diferentes referencias e innumerables asociaciones dentro y fuera de ellas. Los artistas juegan con las relaciones intercambiables entre texto e imagen, se apropian de los mensajes publicitarios, utilizan unas imágenes dentro de otras, o se aprovechan de la iconografía a la que nos acostumbran los folletos de información o las animaciones divulgativas.
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