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Sala 5: La escultura tiende a contaminarse con las imágenes pictóricas o fotográficas, facilitando el desbordamiento de los géneros tradicionales. Depositarios naturales del deseo, los objetos se convierten en signos que hablan de nuestra identidad, activan la memoria y facilitan la mediación en el juego de las presencias y las ausencias, los deseos y las faltas. Los objetos cotidianos pasan a formar parte de un juego de espejos, engaños y suplantaciones que activa el encadenamiento de los sonidos.
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