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La actividad surgió con la intención de que el público infantil tuviese un primer contacto con la colección del museo a través de un proyecto que centró su atención en uno de los elementos básicos de las artes plásticas, la línea. Tenía una duración de dos horas y media y combinaba la visita en salas con una actividad práctica en el espacio del taller. En la visita se seleccionaron siete obras entre pinturas, esculturas y un dibujo, a través de las que conocimos diferentes posibilidades de organizar un espacio, plano o tridimensional, a partir de líneas que dibujadas, pintadas, arañadas o tridimensionales son protagonistas de la composición.
En el taller se proponía realizar un dibujo colectivo con líneas que se movían y cruzaban en el espacio. Para ello utilizábamos cuerdas de rafia y de sisal de varios colores que tensadas y anudadas a las escarpias de un gran bastidor componían un dibujo en el espacio de gran formato que cambiaba todos los días y que modificaba el espacio del claustro donde permanecía en posición vertical hasta que se desmontaba para el próximo taller.
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