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En el clima de la posguerra, a mediados de los años cincuenta, un grupo de artistas españoles daban forma a través de sus obras a un nuevo modo de abstracción expresionista y matérica que se denominaría informalismo. El silencio forzado de la sociedad civil conducía el trabajo de los artistas hacia una poética del gesto, donde las obras destilaban el pesimismo social y existencial a través de recursos comprometidos con el propio soporte de la pintura. Las obras gritaban a través de los trazos más simples y de los materiales más humildes y expresivos. En esa exploración el lienzo mismo llegaba a ser retorcido en jirones desgarrados, como hiciera Millares. |